Congreso Internacional «Minorías y especialización laboral en la Edad Media»


En Ávila, en el recinto de la muralla medieval, se celebró del 13 al 15 de marzo de 2025 el coloquio final del proyecto MIREL, dedicado a MINORÍAS RELIGIOSAS Y ESPECIALIZACIÓN LABORAL EN LA EDAD MEDIA. Allí, veinte medievalistas de especialidades variopintas se reunieron para ampliar el conocimiento sobre oficios concretos, y para averiguar en qué medida el ser minoría impactó la elección de una carrera, y también en qué medida la elección de una carrera impactó la vida de la minoría. Asimismo, estos investigadores examinaron cómo un grupo religioso minoritario conseguía reforzar su cohesión interna gracias a las actividades laborales, y cómo los grupos religiosos concibieron los contactos y la cooperación con otros grupos (fenómenos de inclusión/exclusión).

Una de las primeras conclusiones fue que en la Edad Media, el trabajo no se consideraba de forma monolítica. Era objeto de clasificaciones y subdivisiones (por tipo de actividad o por oficio) que llevaban a adoptar normas específicas para cada gremio, y repartir el trabajo dentro de la minoría (distribución entre hombres y mujeres) y dentro de la sociedad (entre religiones, por ejemplo). La reflexión sobre el marco legal del trabajo se daba tanto entre los juristas cristianos como entre las propias minorías. Los primeros reflexionaron sobre lo oportuno de un estatus laboral específico de las minorías (¿son los trabajadores judíos o musulmanes trabajadores como los demás, es decir vecinos o moradores, protegidos por el concejo al igual que los cristianos?); y los mudéjares desarrollaron reflexión propia sobre las condiciones de su trabajo. Para redactar sus contratos comerciales, retomaron tipologías y modelos heredados del derecho árabo-musulmán, no de manera ciega sino actualizándolos como lo demuestra la versión aljamiada de la Tafri‘a (A. ECHEVARRÍA ARSUAGA1). Derivados de este marco normativo general, los documentos notariales – especialmente aquellos que formalizan las relaciones de aprendizaje – nos adentran en casos concretos. Ahí se descubre que la enseñanza profesional no rechazaba el contacto interreligioso, aunque era más frecuente que maestro y aprendiz profesaran la misma religión porque la relación de enseñanza solía ir más allá de la mera transmisión técnica. A la hora de redactar los contratos de aprendizaje, se consideraba la religión de los contratantes para adaptar cláusulas, aunque la religión no modificaba sustancialmente el modelo de los formularios, en particular en lo relativo a las obligaciones del maestro para con su aprendiz (H. VALERO THORSSON2). Los talleres artísticos de Castilla fueron otro laboratorio para observar la diversidad de estatus de los artesanos en la pirámide jerárquica (aprendices, maestros oficiales, gremios), así como las relaciones que mantuvieron los artesanos mudéjares con los cristianos quienes no dudaron en contratar sus servicios, participante en la emergencia de profesionales afamados y cotizados como el maestro Xadel (J.L. PASCUAL CABRERO3). Por supuesto, no todos los mecanismos de distribución y especialización laboral se documentaron por escrito. Las mujeres judías de Castilla, que se dedicaban desde muy jóvenes a tareas domésticas para reunir su dote, rara vez hacían oficial su actividad mediante un escrito contractual. El trabajo femenino (sobre todo cuando se trata de un trabajo entre mujeres, para mujeres) obedecía a dinámicas diferentes a las del trabajo masculino, aunque algunas mujeres llegaron a destacar públicamente (M. GIRONA BERENGUER4). En realidad, la distribución del trabajo no seguía un único criterio oficial. Además de los criterios internalizados por las comunidades que los investigadores intentaron detectar, a veces, fue necesario adoptar un enfoque interseccional para comprender mejor ciertas realidades: fue el caso con las mujeres judías que trabajaban en el sector del

crédito, la seda y la confección de ropa, cuya actividad no era comparable ni a la de los hombres judíos ni a la de las mujeres cristianas (S. IFFT DECKER5).

Otro gran aporte de este coloquio MIREL, fue la demostración de que la elección de una actividad laboral estaba vinculada con el entorno: entorno social, entorno natural, entorno político y/o económico. Serafín de Tapia, ilustre investigador hoy emérito, que nos honró con su presencia al presidir una mesa, recordó cómo en la ciudad de Ávila la especialización laboral derivaba de la comunidad a la que uno pertenecía habida cuenta de que se habían repartido las actividades profesionales entre las diferentes comunidades religiosas. Fue así como los mudéjares fueron gozando de un casi monopolio en el sector del barro desarrollando un conocimiento fino de los recursos naturales (propiedades de las arcillas) y un saber hacer multidimensional que abarcaba tanto la extracción de los materiales y la fabricación en talleres especializados (con la introducción de mejoras tecnológicas) como la diversificación de la oferta para responder a la amplia demanda comercial (desde vajillas de mesa hasta ladrillos o tejas) y la venta de los productos acabados en mercados o ferias (O. VILLANUEVA ZUBIZARRETA6). Si ya sabíamos que tradicionalmente las minorías se orientaban preferentemente hacia ciertos oficios, porque se consideraban como reservados para la minoría o por simple reproducción social (construcción, metalurgia, transporte…), comprobamos que el tamaño de la ciudad, la importancia de las infraestructuras circundantes y la actividad económica local impactaron y matizaron esta predisposición (Y. MORENO MORENO7). El factor geográfico, en su vertiente política y económica, también influyó, para bien o para mal, en el trabajo de las minorías. Vivir en tierras de realengo o de señorío no ofrecía las mismas oportunidades profesionales: la relación de más o menos cercanía entre autoridad cristiana y empleados minoritarios afectaba directamente sus condiciones de trabajo tanto como sus posibilidades (C. ALMAGRO VIDAL8). La condición de minoría llegó incluso a ser un obstáculo para el ejercicio de un oficio. El caso de la producción y venta de armas es ilustrativo: debido al carácter estratégico de la actividad; y así, en momentos de mayor tensión en la frontera, el sector se vio perjudicado por una normativa estricta y restrictiva, que obligó a realizar ajustes (J.M. RODRÍGUEZ GARCÍA9). Por último, gracias a estudios contrastivos en el “temps long”, se resaltó la importancia del factor tiempo porque conforme evolucionaba la (des)consideración para con las minorías, evolucionaban sus condiciones de trabajo. La creciente precarización del campesinado mudéjar valenciano se explica porque, lenta y progresivamente, los terratenientes privilegiaron tipos de contratos de arrendamiento cada vez más desfavorables para los labradores musulmanes (J. TORRÓ10). En la misma línea, el paso de minoría judía a minoría judeoconversa tuvo consecuencias: a pesar de la continuidad aparente de la actividad económica, tanto en Teruel como en Barcelona, la

acción de la Inquisición socavó las dinámicas de ascenso social y provocó reconfiguraciones profesionales (M.Á. MOTIS DOLADER11 – A. RICH-ABAD12).

Este coloquio MIREL también permitió valorar en qué medida la especialización laboral favoreció la creación de redes de personas y cómo fortaleció el sentimiento de pertenencia comunitaria. A partir del método de análisis de redes sociales, el esclarecedor estudio de los beguinos quemados (una minoría herética del Languedoc) constituyó un buen ejemplo de cómo el círculo profesional era un caldo de cultivo imprescindible para la difusión de ideas políticas y religiosas, ya que cuando se desmantelaron los talleres o se perdían las estructuras laborales, se perdían las ideas y la herejía. (D. NIETO13). Entre las minorías heréticas albigenses y valdenses, la actividad profesional era un elemento de definición de sí mismos, en contraposición con el mandamiento tradicional cristiano que hace del religioso una figura al margen de la sociedad y del trabajo. Pues, esas minorías reflexionaban sobre el sentido del trabajo, e incluso trabajaban al lado de los feligreses (C. TAYLOR14). El hecho de compartir valores, costumbres culturales y perpetuar unas prácticas religiosas era fundamental para mantener viva la identidad propia del grupo minoritario; el trabajo de conservación, multiplicación y difusión de documentos escritos pasó a ser un desafío mayor. Los miembros de la comunidad judía comprendieron muy pronto el interés del progreso tecnológico que representaba la imprenta, y montaron talleres con prensa y caja en hebreo. Mirando de cerca a los colofones de los incunables y a los desplazamientos sucesivos de las imprentas, comprendemos el alcance altamente simbólico de la empresa, en la que la convicción primó sobre las especies contantes y sonantes (L. CONTE15). Entre los mudéjares nada de imprenta, pero sí un apego a la lectura y escritura manuscrita que no era privilegio de unos pocos. Los más letrados se esforzaron por hacer accesible la cultura escrita a todos los correligionarios desempeñando varias funciones: los copistas eran a la vez profesores e incluso traductores. Guiados por las ganas de preservar su identidad, crearon redes informales de eruditos para fomentar la difusión de copias y del conocimiento (religioso) (A. KADRI16). Estas redes más o menos informales, las volvemos a encontrar en otras profesiones. Se conservaron huellas de redes en los peajes interregionales: desplazamientos de los comerciantes para comerciar, de los médicos para conseguir su habilitación, etc. En definitiva, la movilidad inducida por la colaboración profesional creaba cohesión dentro de la minoría y reforzaba el sentimiento de pertenencia a un colectivo que trascendía las fronteras regionales (E. CANTERA MONTENEGRO17). De forma semejante, los comerciantes mudéjares valencianos desplegaron contactos fuera de su tierra, sacando provecho de las rutas Valencia-Granada y Valencia-Berbería. Ahora bien, a los vínculos comerciales, motores del desarrollo de Valencia, se sumaron otros más personales que implicaron a las familias de los grupos potentes de las aljamas (a través de

herencias, aprendizajes, viajes) (M. RUZAFA GARCÍA18). En un movimiento simétrico, las minorías cristianas acudieron a los territorios andalusíes para comerciar. Los relatos de los viajeros muestran hasta qué punto los negocios eran un motivo de confluencia que la cuestión religiosa no impedía para nada. En el caso de los comerciantes genoveses en Granada – que operaban con éxito en el sector del comercio del azúcar –, los desplazamientos venían regulados e incluso protegidos por acuerdos diplomáticos (A. FÁBREGAS19). En términos generales, cuando especialistas de prestigio operaban en un universo cultural y religioso diferente al suyo, como los marineros y armadores europeos de renombre que prestaban sus servicios a los kanes mongoles, la integración laboral de la minoría dentro de la mayoría era mucho más fácil que si hubiera sido una masa poco cualificada, y entonces se tenía en cuenta el factor religioso en los estatutos de cooperación. (A. GARCIA ESPADA20).

Al margen de las conferencias, este coloquio pudo contar con ua mirada complementaria para el trato de nuestra problemática: la del director del Museo de la ciudad de Ávila, Javier Jiménez Gadea. Él nos presentó con una contextualización bien detallada un importante descubrimiento arqueológico de principios de 2025: una estela funeraria islámica procedente de Arévalo. Después, nos guió por el Museo Arqueológico para enseñarnos diferentes piezas de interés, entre ellas la suntuosa estela funeraria de ‘Abd Allâh ibn Yûsuf el Rico, que acababa de ser reconstruida y restaurada.

En conclusión, el gran coloquio de clausura del proyecto de investigación MIREL sobre MINORÍAS RELIGIOSAS Y ESPECIALIZACIÓN LABORAL logró reunir presentaciones muy variadas que se debieron tanto a la diversidad de perfiles de los investigadores como a la diversidad de enfoques sobre el trabajo de las minorías en la Edad Media. Tanta diversidad hubiera podido acabar en unas yuxtaposiciones dispares; sin embargo, lejos de este escollo, el coloquio fue un lugar de encuentro formidable que hizo emerger conexiones y ecos entre temas de investigación habitualmente alejados porque muy especializados. Como se percibió durante los turnos de preguntas o las discusiones informales, cada uno de los participantes apuntaba a veces nuevas referencias, a veces nuevos métodos para enriquecer su propia investigación. Por ello, expresamos nuestro más sincero agradecimiento a quienes participaron en el proyecto y al equipo organizador de este coloquio tan enriquecedor.

Alice KADRI (CRIIA – Univ. Paris-Nanterre)

1Contratos y normativa de los mercaderes mudéjares castellanos. Ana Echevarría Arsuaga (UNED, España)

2Contratos de aprendizaje de judíos y mudéjares en los protocolos notariales oscenses (1425-1475). Helena P. Valero Thorsson (UNED-Huesca, España)

3Los talleres artísticos mudéjares en Castilla. José Luis Pascual Cabrero (UNED-Segovia, España)

4De la necesidad al reconocimiento: una aproximación al trabajo de las mujeres judías en la Castilla bajomedieval. Marina Girona Berenguer (UNED, España)

5Credit, Silk, and Rope: Jewish Women’s Work in the Medieval Crown of Aragon. Sarah Ifft Decker (Rhodes College, EEUU)

6 La participación de los mudéjares castellanos en la elaboración de manufacturas de barro. Olatz Villanueva Zubizarreta (Univ. Valladolid, España)

7 El trabajo de las minorías, de las grandes ciudades a las pequeñas villas. Yolanda Moreno Moreno (UNED-Talavera de la Reina, España)

8 Musulmanes en el trabajo: los señoríos como ámbitos de oportunidades laborales. Clara Almagro Vidal (UNED, España)

9 Armas y armeros moros en un mundo cristiano. José Manuel Rodríguez García (UNED, España)

10 Un campesinado precarizado. Los labradores musulmanes del reino de Valencia como enfiteutas y aparceros. Josep Torró (Univ. Valencia, España)

11 Perfil socioeconómico y profesional de los judíos y conversos de Teruel en el siglo XV. Miguel Ángel Motis Dolader (Univ. San Jorge, España).

12 Barcelona, antes y después de 1391. Judíos, conversos y ocupaciones artesanales. Anna Rich-Abad (Univ. Notingham, Reino Unido)

13 ¿Tejiendo la red? Cuestionando la relación entre élites artesanales y herejía en el Languedoc de principios del siglo XIV. Delfi Nieto Isabel (Univ. Queen Mary de Londres, Reino Unido)

14 “Consider the lilies” and be “fishers of men”: Heretical minorities and their approaches to work. Claire Taylor (Univ. Nottingham, Reino Unido)

15 Técnica, negocio e identidad religiosa: judíos (y no judíos) en las imprentas hebreas de la Península Ibérica. Lucía Conte (Univ. Pompeu Fabra, España)

16 Profesores, traductores, copistas y notarios. Los profesionales de la escritura entre los mudéjares. Alice Kadri (Univ. París-Nanterre, Francia)

17 El ejercicio profesional como factor de movilidad geográfica y dinamizador de relaciones intercomunitarias entre los judíos castellanos de fines del siglo XV. Enrique Cantera Montenegro (UNED, España)

18 Los mercaderes mudéjares valencianos en el Mediterráneo bajomedieval: Granada y Berbería (siglos XIV y XV). Manuel Ruzafa García (Univ. Valencia, España)

19 Romiti per forza: Vida y negocios de mercaderes cristianos en tierras nazaríes. Adela Fábregas (Univ. Granada, España)

20Comunidades latinas al servicio de los khanes mongoles. Antonio García Espada (UNED, España)


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